Dirán ustedes qué tendrá que ver ese pequeño marsupial, que cabe en la palma de su mano, con unas organizaciones para la defensa de los trabajadores. Pero tienen algunos rasgos comunes.
El monito del monte es considerado un verdadero fósil viviente, objeto de estudio por parte de los científicos. Una de las características que más ha llamado la atención es su capacidad de hibernación, como los sindicatos. Suelen hibernar durante 6 meses, pero si han almacenado suficiente grasa pueden llegar a los 8. A veces despiertan en pleno invierno y tienen unas horas de actividad, pero es poco habitual, como los sindicatos. Otra característica es que son sociales, hibernan en grupo, un estado de desconexión completa del ambiente para ahorrar energías. Este estado de letargo no es un sueño profundo, pues pueden despertar en cualquier momento si sufren alguna manipulación, si se les acaba la grasa o sube la temperatura, como los sindicatos.
Los sindicatos han perdido afiliados cada año y representan a un 12 por ciento de la masa salarial lo que sería motivo para cuestionarse si pueden hablar en nombre de los trabajadores. Han pasado los últimos 8 años en estado de hibernación, despertando puntualmente para firmar un incremento del salario mínimo sin la participación de la patronal y poco más y han seguido sumidos en ese estado de depresión metabólica profunda. No les ha faltado grasa pues han pasado de recibir unos 9 millones de euros a 32. Ahora, ante la posibilidad de que el PSOE salga del gobierno, ha subido la temperatura y, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid se han subido al carro de la huelga general sugerida por los acampados de Sol.
No se sabe contra quien, pero hay que empezar a calentar motores.
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