Los gestores del agua.

Escrito por 5 mayo 2018 0 0

¿Confiaría la educación de su hijo a un centro en el que sólo aprobaran el 33% en 2016, el 24 en 2017 y un 20% en 2018? ¿Se pondría en manos de un cirujano cardiovascular que presentase estos porcentajes de éxito en sus intervenciones? Seguro que no. Entonces, ¿por qué confiamos y dejamos en manos de los políticos, sin distinción de colores, la gestión de las aguas de la región y de la nación? Ya sé que no pueden decidir que llueva o no. Hasta ahí llegamos. Tampoco el cirujano puede fabricar una aorta ni un riñón, pero puede coger un trozo de arteria de aquí o allá y llevarlo a la zona dañada reparando el mal sin que el resto del cuerpo se resienta. Con carita de pena, año tras año, nos vienen con las mismas excusas: “Somos la región que mejor gestiona el agua, pero no llueve” “Los embalses de cabecera tampoco tienen”  “La desalación es insuficiente y cara” “Hace falta más potencia eléctrica para mover los motores de las desaladoras”, y todo lo que ustedes ya saben. Pero el resultado final es que no hay agua en el sureste español, tierra en la que “llueve para arriba” pues es mayor la evaporación que la precipitación, se dejan parcelas sin plantar y se abandonan cultivos y arbolado (pérdidas económicas y puestos de trabajo), aunque nos garantizan el agua para uso doméstico. ¡Podremos beber! Deberíamos quitarles las competencias en agua y dárselas a una comisión formada por ingenieros de caminos, arquitectos, expertos en medio ambiente, representantes de los agricultores, economistas, abogados,… y algún miembro del Tribunal Constitucional que vele para que las decisiones que se tomen estén ajustadas a derecho y que decida ésta qué se hace con el agua en España.

Ahora ha llovido y nevado, nieve que se convertirá en agua, irá a parar a los ríos y de los ríos al mar pues no hay infraestructuras (ni ganas de hacerlas) para aprovecharla. Se inundan campos y ciudades, se pierden cosechas, ganado, vidas humanas, y siempre le toca a los mismos: los más humildes. Pero prefieren que se ahoguen a ceder para empezar a hacer lo necesario y que tengamos los humedales llenos y los pantanos por encima del 70 por ciento en cualquier estación del año.

Y es que son todos iguales de ineptos. Los unos que hay que hacer trasvases. Que hay que intercomunicar las cuencas, (idea de “los otros”, por cierto). Que hay que volver al Plan Hidrológico Nacional. Oiga usted, señor político: ¿Qué es eso de “hay que hacer”? ¿Por qué no cambia el tiempo y me dice “Estamos haciendo” o “Hemos hecho”?

Los otros han vuelto a la política narbonista del agua que tanto daño hizo a nuestra región: sembrar desaladoras, caras de hacer, costosas de mantener, insanas, generadoras de salmueras y otros contaminantes que no sabes dónde poner, subvencionar el agua para que sea asumible por los agricultores, y seguir tirando el agua dulce al mar, para que el aliado del norte no se enfade, aunque se ahoguen.

Prepárese amigo lector. Las elecciones están cerca. El agua, tema bastante amortizado ya,  volverá a ser arma arrojadiza. Pero, después de escuchar a unos y a otros, antes de decidirse, sepa que los porcentajes del principio corresponden, punto arriba o abajo, a las reservas de agua de nuestros embalses en esos años. Si siguen bajando, gracias a sus políticas, en cuatro años, tendremos que regar las lechugas y los limoneros con agua embotellada … subvencionada.

 

Este comentario fue publicado por el diario La Verdad, de Murcia el 7-5-2018

 

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